Alertas para detectar y prevenir el maltrato infantil
Este post apareció originalmente en el blog Primeros Pasos – Blog del BID sobre Primera Infancia, el 26 de Octobre del 2020.
A medida que los confinamientos se alargan y la reapertura de los centros infantiles se demora, aumentan las preocupaciones sobre el bienestar emocional y físico de los niños. Hoy día millones de niños están aislados en sus casas y han perdido figuras de cuidado externos como maestros y psicólogos con la capacidad de identificar y notificar posibles situaciones de violencia intrafamiliar. Hoy más que nunca, debemos estar atentos para detectar y prevenir el abuso infantil. Aquí compartimos los signos a los cuales prestar atención y presentamos un ejemplo de cómo accionar desde las políticas públicas.
El maltrato infantil en cifras
En América Latina y el Caribe, cada año más de 99 millones de menores de 0 a 17 años sufren de maltrato físico, psicológico y abuso sexual. Se estima que casi el 60% de los niños latinoamericanos son víctimas de algún tipo maltrato infantil. En la región, más de la mitad de los menores de entre 2 y 4 años reciben castigos físicos. A su vez, casi 80.000 niños y niñas mueren cada año como resultado del maltrato. Con la pandemia, la violencia contra las mujeres y niños de la región ha aumentado, por lo que debemos prestar especial atención hacia los signos de alerta.
Los impactos duraderos del maltrato infantil
El trauma complejo es un fenómeno que aparece cuando un niño o una niña es víctima sistemática de maltrato físico, psicológico, negligencia y/o abuso sexual, durante largos periodos de tiempo, teniendo como perpetrador a uno o varios de los cuidadores principales. Ellos infligen una doble dimensión de daño, pues por una parte se convierten en victimarios sistemáticos, pero por otro traicionan su rol como figuras de protección y cuidado, generando en los niños confusión, ansiedad, desorganización y una gran pérdida de confianza hacia los demás.
La noción de trauma complejo fue propuesta por investigadores que han estudiado los impactos del maltrato infantil y el trauma en un esfuerzo por capturar la constelación de experiencias traumáticas tempranas y poder conceptualizar el efecto devastador del trauma durante la infancia y la adolescencia a corto, mediano y largo plazo.
¿Cómo identificar si un niño, niña o adolescente podría estar desarrollando un trauma complejo?
Los efectos del trauma complejo y los indicadores de violencia intrafamiliar en Latinoamérica y el Caribe han sido y siguen siendo preocupantes. Lamentablemente, a este panorama se ha sumado la pandemia del COVID-19.
El COVID-19 complica la situación
Las medidas de protección tomadas por los gobiernos para enfrentar el COVID -19 tienen un efecto directo en los niños, niñas y adolescentes. Medidas como la cuarentena total, los cierres de jardines y de colegios o las restricciones al acceso a los servicios de salud ponen una presión adicional a padres y cuidadores.
La situación actual y el alto índice de maltrato en América Latina y el Caribe nos lleva a preguntarnos:
¿Qué está sucediendo con estos niños, niñas y adolescentes que ya estaban en riesgo de maltrato?
En Colombia, hicimos un primer ejercicio de exploración para intentar responder esta pregunta. Según las cifras del Sistema de Información Misional del Centro de Protección Infantil Colombiano (ICBF), desde marzo del 2020 hasta junio del 2020, el número total de casos reportados al sistema de protección se redujo en un 21% con respecto al mismo periodo del 2019.
Al revisar detalladamente los indicadores, pudimos constatar que las entidades educativas y de salud redujeron sus notificaciones al sistema de protección en un 51% y 20% respectivamente en comparación con el mismo periodo del 2019. Esta reducción explica parcialmente la disminución total de casos reportados y nos muestra que durante la pandemia los niños han perdido figuras de cuidado externos (profesor, pediatra, psicóloga, etc.) con la capacidad de identificar y notificar posibles situaciones de violencia intrafamiliar.
Este escenario angustiante nos lleva a hacernos el último interrogante:
¿Qué podemos hacer contra el maltrato infantil?
Desde el 2017, en Colombia, hemos conformado un equipo multidisciplinario de expertos en temas de desarrollo infantil, psicología clínica, psiquiatría, neurociencia y trabajo social y nos hemos puesto a la tarea de intentar responder a esta pregunta.
Parte de la respuesta ha sido el desarrollo de una intervención relacional basada en el apego para prevenir e intervenir el maltrato, fortalecer a las familias y evitar así la institucionalización en el contexto colombiano y latinoamericano.
Esta intervención busca acompañar a las familias que están en riesgo de maltratar a sus hijos o que ya están maltratando a sus hijos, por medio de 8 a 12 visitas domiciliarias donde un equipo de un psicólogo y un trabajador social promueven la sensibilidad de cuidado, para que los padres y cuidadores puedan leer mejor las señales de sus hijos.
El objetivo principal es trabajar en la relación y promover interacciones adecuadas entre los padres maltratantes y sus hijos en vivo y en directo durante las visitas. Asimismo, este acompañamiento también busca garantizar que la familia tenga acceso a los servicios de salud, educación, empleo y otros recursos comunitarios de su localidad.
Creemos profundamente que las familias en América Latina y el Caribe deberían tener acceso a intervenciones como la que venimos desarrollando para prevenir el maltrato infantil y más aún en periodos de pandemia donde las necesidades de los niños, niñas y adolescentes se han venido invisibilizando cada vez más.
